Turín se desvaneció después de la terrible batalla contra el dragón, Glaurung. En ese momento fue cuando Turín cayó en un profundo sueño en el que todo parecía muy real. En el sueño, soñaba que se despertaba y que cuando lo hacia, había el dragón muerto, y con su muerte todos los pueblos de
En el sueño Níenel estaba con un vestido blanco, y era de una belleza elfica, así que la primera cosa que hizo fue darle un beso. Luego todos sus seres queridos se le tiraron encima para abrazarle. En resumen era el sueño más feliz de su vida.
Cuando se despertó lo primero que quiso hacer fue ir a buscar a su querida, imaginándose que todo seria tan bonito como en el sueño y que la gente del pueblo lo recibiría con una gran expectación, pero todo pareció ser distinto.
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